DETECCIÓN
TEMPRANA DE PÉRDIDAS AUDITIVA Y PATOLOGÍAS COMUNICATIVAS EN POBLACIÓN ESCOLAR
Juan José Vergara Serpa
Fonoaudiólogo U. Sucre.
Se considera que la hipoacusia o pérdida de audición es la disminución de
la sensibilidad auditiva en una o varias frecuencias o en uno o en ambos oídos
que dificultan la recepción del sonido del medio ambiente o del lenguaje
hablado.
Mientras que los
desórdenes comunicativos consisten en desórdenes del habla y
desórdenes del lenguaje. Para los escolares con desórdenes del habla, es
difícil transportar los mensajes verbalmente. Estos estudiantes
pueden, por ejemplo, tartamudear, pronunciar mal los sonidos y combinaciones de
sonidos, o hablar en voz demasiado alta o baja. Los desórdenes
del habla están causados a veces por parálisis cerebral, labio o paladar
de hendidura, problemas miofuncionales o de la función orofaringea. Los niños
con desórdenes de lenguaje tienen dificultad
produciendo, recibiendo, comprendiendo información y conceptos. Pueden
utilizar la gramática incorrecta, omitir ciertos sonidos, mezclar el orden
de las palabras, etc. Los desórdenes de lenguaje son a veces el resultado
de los desafíos planteados por otros desórdenes o se encuentran en comorbilidad,
como retraso mental, autismo, déficit sensorial auditivo o visual, déficits
gnosicos y/o praxicos. Individuos pueden tener ambos desórdenes del
habla y de lenguaje – aprendizaje[1].
Las últimas investigaciones han puesto de manifiesto que los desordenes
comunicativos moderados a seversos y la hipoacusias severas a profundas en los
infantes es detectada por los padres no antes del año y medio o dos años de
edad a nivel de países desarrollados, por el contrario, las perdidas auditivas y
los desordenes del desarrollo del lenguaje, habla y aprendizaje de grado leve,
son muy difíciles de detectar por los familiares, docentes e incluso por los
pediatras debido a que los niños con hipoacusia leves aprenden a realizar una
lectura labiofacial espontánea y esto les permite entender algunas palabras,
mientras que las otras las completa según el sentido de la frase; encuanto a los
retrasos del habla, lenguaje y del aprendizaje de grado leve, son dificiles de
dectectar puesto que son combios muy sutiles, diversos y multifactoriales que
influyen en la conformación evolutiva de los esteriotipos del lenguaje,
praxicos, gnosicos, base afectivo-emocional y dispositivos básicos del
aprendizaje, estos desordenes leves registran pocas alteraciones de la
actividad nerviosa superior, del funcionamiento de los analizadores centrales
del lenguaje y de otras funciones cerebrales superiores.
Alguno de estos infantes con patologia leve del lenguaje, habla y audición
tienen conductas relativamente normales, siendo tildados de distraídos,
hiperactivos o con otros problemas; además los
padres por lo general se niegan a asimismo que sus hijos pueden tener
algún tipo de problemas, y es tan escasa la información sobre el tema, que
algunos profesionales pueden confundir esta sintomatología con problemas
emocionales, de distracción, poca inteligencia, entre otras; demorando por años
la derivación al tratamiento fonoaudiológico, otorrinolaringológico,
ortodóncico (en algunos casos) y psicológico,
adecuado y oportuno.
Los niños con perdidas auditivas y desordenes comunicativos leves no
tratadas por lo general son niños que presenten muchas faltas de ortografía,
son distraídos, no entienden ordenes, necesita que le repitan, le preguntan una
cosa y responde otra o no responden, tienen latencias o anomias para la
respuesta, hacen ecolalias, no entienden
conceptos fundamentales, ponen la televisión muy fuerte, se fatigan fácilmente
al realizar tareas o al conversar, parece que a veces escuchan y otras no,
gritan mucho, tienen dislalias o fallas articulatorias, escaso vocabulario, confunden
letras y números que tienen similar sonoridad, tienen problemas en la
lectoescritura, las nociones y el cálculo matemático, confunden la ubicación de
la fuente sonora, la estructura de la oración es muy deficitaria, no siempre
responden a su nombre y tienen problemas para el control del volumen de la voz,
etc. Casi nunca se encuentran niños con todas estas sintomatologías, cada
cuadro patológico refleja una sintomatología propia, pero es posible hallar
diversidad signos y síntomas en un solo individuo.
En los déficit de audición que influyen en la comunicación hay que
diferenciarlos de los desordenes netamente en el desarrollo del lenguaje,
aprendizaje o de los procesos motores del habla y de la función orofaringea,
que están o no en comorbilidad con déficit sensoriales audiológicos, por lo que
el fonoaudiólogo debe realizar una exploración completa de todos los procesos
comunicativos y hacer un diagnostico integral, desde los déficit encontrados,
las discapacidades y las limitaciones generadas.
Por lo que se debe realizar exámenes fonoaudiológicos completos (que
abarquen todas las áreas comunicativas) para detectar, valorar y diagnosticar
tempranamente todos los desordenes del desarrollo sensorial, cognitivo y comunicativo,
con el objeto de tomar las mediabas necesarias y evitar o minimizar las
consecuencias generadas por dichos trastornos.
Ademas
es importante realizar el tamizaje auditivo-comunicativo a edades tempranas,
como lo han postulado diferentes asociaciones internacionales, entre las cuales
tenemos; El Comité Conjunto de Audición Infantil, El Instituto Nacional de
Audición y la Asociación Americana de Habla-Lenguaje y Audición, las cuales informaron
que el diagnóstico de hipoacusias, al igual que de otros desordenes
comunicativos se lleva a cabo después del año de vida y señalan la necesidad de
identificar los signos de hipoacusia, trastornos del lenguaje y del habla a
temprana edad por medio de actividades de detección temprana, basadas en la
comunidad y con la finalidad de incluir al individuo con deficiencias
sensoriales y cognitivas en programas de rehabilitación temprana.
El
Instituto Norteamericano de salud, en 1982 teniendo un propósito muy
justificado, publicó una lista de factores de riesgo para hipoacusias, y que a
la vez son predeterminantes o desencadenante de posibles desordenes comunicativos
del lenguaje y del habla. Entre los cuales tenemos los más relevantes: (a) bajo
peso al nacer, (b) hipoxia neonatal, (c) hiperbilirrubinemia, (d) uso de
ototoxicos, (e) malformaciones craneofaciales, (f) antecedentes familiares de
hipoacusia congénita, (g) enfermedades infecciosas durante el embarazo, entre
otras; además se debe tener en cuenta las preocupaciones de los padres sobre el
desarrollo sensorial, cognitivo y fisico de los niños. Sin embargo, al evaluar
niños con Factores de riesgo solo se logra identificar un 50% de los
hipoacusicos, es por esto que actualmente se recomienda estudiar la audición de
todos los niños y aplicar pruebas de tamizaje fonoaudiológico a la menor
sospecha de retraso en el desarrollo comunicativo.
Algunos
investigadores como Yoshinaga (1980) y sus colaboradores han hablado del tema y
por medio de estudios demostraron que si el diagnóstico se da tempranamente y
posteriormente se hace la aplicación de un tratamiento bien enfocado a la
superación de los déficit cognitivos-comunicativos, el desarrollo de las estructuras del lenguaje
y el desarrollo emocional será mejor en comparación con el infante no tratado.
En
Colombia La edad de detección de hipoacusias y otros desordenes de comunicación
está entre los 3 y los 4 años de edad, edad tardía para comenzar la
intervención en rehabilitación, si se quiere con seguir el máximo existo en el
tratamiento fonoaudiológico (programa de tamizaje auditivo para Colombia
revista de otorrinolaringología).
Los
tamizajes auditivos y comunicativos en Colombia fueron implementados hace
aproximadamente 20 años por el Ministerio de la Protección Social, mediante la
utilización de instrumentos sonoros, reactometría y audiometría con voz.
Actualmente existe la Ley 982 de 2005 del Congreso de la Republica la cual en
su capitulo IX, reglamenta las pautas para la creación del programa de
detección temprana y atención a la
hipoacusia. Estos programas están siendo realizados con equipos de otoemisiones
acústicas, potenciales evocados auditivos de tallo cerebral y audiometría de
vía aérea, para el caso de tamizaje auditivo. Para los tamizaje comunicativos
en general se le adiciona; equipos de análisis acústico de la voz, pruebas
estandarizadas de lenguaje, aprendizaje, habla, función orofaringea, exámenes
físicos de órganos fono-articuladores, comportamiento musculo-esquelético,
comportamiento respiratorio, etc. Estos procedimientos siguen las pautas
científicas de separar los niños que pasan de los que fallan, los que pasan el
tamizaje pero presentan factores de riesgo deben recibir monitoreos periódicos;
los que fallan deben ser valorados audiológica y fonoaudiológicamente para
confirmar el diagnostico, adicionalmente, el fonoaudiólogo debe informar a la
familia del infante, sobre el proceso de tamizaje y los cuidados de la salud y comportamientos
comunicativos.

Un
experiencia para compartir son los procedinientos hechos en el municipios de
Corozal - Sucre y la ciudad de Sincelejo - Sucre, en el 2008, donde se ha
venido realizando programas de detección temprana de patologías auditivas y
comunicativas en población escolar de diferentes instituciones educativas entre
las cuales tenemos: El Jardín Infantil Ospina Pérez, el Jardín Infantil
Estrellita y Institución Educativa Tercer Milenio de Corozal, Centro educativo San Rafael y El Mundo de los
Niños de Sincelejo. En estas instituciones se realizó la exploración de la audición (otoscopia y audiometría de vía
aérea - AVA), habla, lenguaje y
aprendizaje con pruebas estandarizadas rápidas, en los cuales se valoró una
población total de 830 estudiantes entre las edades de 2 a 12 años, con una
escolaridad que va desde preescolar hasta 5° de educación básica primaria;
encontrándose que el 38% de la población posee algún tipo de dificultad
comunicativa confirmada (pasando por todo el proceso de confirmación
diagnostica), remitiendo a estos a su respectivo tratamiento fonoaudiológico,
como también a la interconsulta psicológica, otorrinolaringológica,
neurológica, y ortodóncica u odontopediátrica, para los casos que se hizo
necesario el abordaje interdisciplinario.
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La
realización de los exámenes de detección de patologías comunicativas en la
población escolar, permitió identificar en los estudiantes factores de riesgo
para pérdidas auditivas y la confirmación de hipoacusias, además de desordenes
comunicativos y la creación de un plan de monitoreo para las situaciones
encontradas (ver informe de un colegio en Detección temprana de hipoacusias en
población escolar del Jardín Infantil Ospina Pérez, Corozal–Sucre, 2008. Disponible en http://es.scribd.com/doc/74191016/DETECCION-TEMPRANA-DE-HIPOACUSIA-EN-POBLACION-ESCOLAR-DEL-JARDIN-INFANTIL-OSPINA-PEREZ-COROZAL-%E2%80%93-SUCRE-2008).

Para
terminar se puede concluir que el tamizaje auditivo y comunicativo debe constituirse en un acto permanente y sistematizado que
permita determinar la desordenes de la comunicación en todas sus áreas. El no
realizar los tamizajes permite que el sistema de salud no conozca la patología
y tampoco su impacto en el desarrollo del país. Si bien es cierto que el costo
inicial pudiese parecer alto, los beneficios a largo plazo hacen que este
proyecto sea desde todo punto de vista un buen negocio, por lo que el gobierno
nacional, los entes territoriales en conjunto con el sistema de salud, debe
sacarlo adelante.
El
costo total de rehabilitación de un niño hipoacúsico no detectado supera
ampliamente cualquier inversión que se haga para encontrar la pérdida auditiva[2].
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