Muchos de los trastornos mentales que se manejan en la práctica clínica han cambiado a lo largo del tiempo no sólo en su denominación, sino también en su conceptualización: unos trastornos desaparecen o caen en el olvido y otros nacen. Desde una perspectiva histórica se puede afirmar que una de las características básicas de los trastornos mentales es, a diferencia de muchas enfermedades ubicadas en la medicina clásica, el carácter efímero de su presencia en la literatura científica.
Un trabajo, publicado en Revista de Neurología, analiza las causas que subyacen bajo el carácter transitorio de los trastornos mentales. La desaparición de un trastorno, o su modificación conceptual, puede vincularse a distintos motivos: unas veces puede obedecer a una evolución del constructo, acorde con nuevos hallazgos, y otras, el trastorno cae en desuso por la endeblez en el constructo teórico o en la investigación clínica que lo sustenta. Por último, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales y la Clasificación Internacional de Enfermedades, al requerir actualizaciones que incorporen nuevas aportaciones y corrijan los defectos del modelo vigente, generan nuevas denominaciones y definiciones en los trastornos mentales.
